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Óscar Murillo: la pintura como zona de contacto

Jul 5
1 min read

Oscar Murillo, Telegram, manifestation,  A balancing act between collapse and spirit, David Zwirner, London, 2013-2024. David Zwirner Gallery.

En Collective Osmosis, Óscar Murillo no intenta reconciliar la pintura con el mundo, sino contaminarla con él. La exposición, presentada entre DAS MINSK Kunsthaus y el Museum Barberini de Potsdam, pone sus telas, instalaciones y ejercicios colectivos en fricción con Claude Monet: una alianza improbable entre la sensibilidad impresionista y una práctica contemporánea atravesada por migración, trabajo, circulación y desigualdad.

La osmosis funciona aquí menos como una metáfora amable del intercambio que como una imagen de la permeabilidad. Murillo abre el museo hacia la ciudad y hace entrar en él marcas, dibujos, respiraciones y gestos producidos fuera de la autoridad habitual del artista. Sus proyectos de social mapping desplazan la firma individual hacia una superficie compartida, donde pintar deja de ser únicamente una operación estética para convertirse en una forma de contacto.

El diálogo con Monet no busca actualizar al impresionismo ni convertir a Murillo en heredero de una tradición europea. Más bien, interroga las condiciones desde las que se mira: quién tiene acceso al paisaje, quién ocupa el museo, quién puede convertir la percepción en valor. La catarata, el velo, la mancha y la opacidad aparecen como figuras de una visión socialmente condicionada.

La muestra propone que la pintura todavía puede ser un campo político, no porque ilustre una consigna, sino porque altera la distribución de la sensibilidad. En Murillo, la tela no es un territorio autónomo: es una frontera porosa entre cuerpos, geografías y memorias que se resisten a permanecer separadas. La exposición puede visitarse hasta el 9 de agosto de 2026.

 
 
 

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