Florian Hetz

                          Mirar desde un agujero un                                          cuerpo que se acerca

by

Saul Joy

 

La presencia de cuerpos desnudos y su censura en la esfera pública ha generado una nueva ola de moralismo a raíz del movimiento #Mee Too y el gesto irónico de algunos museos de cubrir el desnudo femenino (recordemos la polémica surgida en  la Galería de Arte de Manchester en torno a la obra Sonia Boyce ); pero también la censura del desnudo en redes sociales. Qué y cómo debe mostrarse un cuerpo en las redes es la interrogante de usuarios que basan los contenidos de su perfil en experimentar con su corporalidad o la de otros. 

 

Florian Hetz es un fotógrafo alemán que coloca una parte de su arte en Instragram. Su fotografía tiene una fuerte carga erótica. Para él,  mantener su cuenta en activo, es un acto de rebeldía y denuncia. 

Fragmentos de cuerpos, encuadres  mínimos y la presencia de un erotismo rezumado hasta lo  corrosivo son tres marcas visuales que pudieran distinguir las fotografías de  Florian Hetz. Sexualidad y repulsión, violencia y deseo puestos en una balanza. Su mundo visual está siempre rozando un límite de peligro y belleza, quizás la causa aparente de que su perfil en Instagram haya sido varias veces censurado. No obstante, el artista continúa en su empeño por violentar ese barrera entre lo permisible y lo que no lo es dentro de las redes.

 

Para Hetz aquello que se esconde en lo íntimo  es aquello que él expone. En sus fotografías se acerca gradualmente a un espacio de piel. A veces la impresión que dejan sus fotografías es como mirar desde un agujero un cuerpo que se acerca. 

Lo que comenzó primero como un diario fotográfico y después derivó en una especie de registro de algunos de sus amantes, terminó siendo una práctica que le permitió sistematizar su creación mediante el medio fotográfico. 

 

Berlin ha sido su habitad natural y desde allí catapultó su propuesta visual. Y no es que la ciudad este presente como claro referente, sino que le dio la libertad necesaria para intensificar un tipo de sensibilidad. 

 

En los últimos años ha tenido la oportunidad de estancias continuadas en los Ángeles, tras una residencia artística en  Tom on Finland Foundation. De aquí ha resultado la serie Eco Park donde el artista se abre hacia nuevos referentes y alterna texturas y luces de entornos naturales con su acostumbrado acercamiento a la dermis y las más diversas formas del cuerpo.

Hetz no teme declarar que los órganos sexuales masculinos, el cuello y la curvatura de la espalda son para él objetos estéticos venerados. Su urgencia por explorar la textura de la carne y las diferentes posibilidades cromáticas que ofrece, lo llevan a captar el detalle: manchas, arterias, bellos. Para esto se agencia de una iluminación directa e incisiva, pero que sin embargo no constituye un embellecimiento fatuo, anulador de desperfectos;  sino  que es así como lo aparentemente ordinario adquiera una dimensión otra. 

El artista  juega con la repulsión para lograr la belleza y es mediante es ardid  que su obra pareciera  insertarse visualmente en una red como Instagram. No obstante los referentes y temas que maneja entrañan una ruptura con ciertas imágenes estandarizadas.

 

Qué puede ser un imagen artística, qué una imagen erótica, dónde lo pornográfico, dónde lo corrosivo y dónde la belleza, parecieran ser las interrogantes con las que sus piezas  nos confrontan. También frente a cierta máxima que se aplica a la fotografía, pero también a casi todo el arte, la cual reza: realidad no es como la percibimos, sino como la recreamos.

Redacción: Saul Joy  

Material Visual:  @florian.hetz

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